Encaja justo con el fondo de la semana. Hoy hemos hablado de por qué la gente mira, comparte y juega. Es decir, de la atención. Atkins va al hueso teórico de todo eso: cómo un videojuego comunica su significado y produce su placer, y cómo el propio hecho de jugar construye al jugador de maneras distintas según cómo juegue: solo, en competición, en cooperativo, modificando el juego o en línea.
Lo hace analizando ejemplos concretos, The Sims, Grand Theft Auto, Prince of Persia, Doom, Quake, World of Warcraft, Street Fighter o Civilization, lo que lo mantiene con los pies en el suelo pese a ser un libro académico.
La práctica explica qué ocurre. Este libro ayuda a pensar por qué ocurre y cómo el acto de jugar construye significado.
Es una lectura densa y en inglés, aviso. Pero para quien quiera entender de verdad por qué un juego engancha, se comenta y se difunde, y no solo cómo hacer que pase, es de esos textos que están debajo de toda la práctica. Publicado por Manchester University Press.
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