Esta semana hemos hablado de atención: la que regala un pico viral y la que hay que convertir en algo que dure. Anyó va justo un paso más allá de la atención, al terreno de la implicación. Su tesis es que no todos los videojuegos son narraciones, y que la relación entre jugar y que te cuenten una historia es más conflictiva de lo que el marketing sugiere. Pero cuando un juego consigue implicar de verdad al jugador, hacerle habitar un mundo y no solo pulsar botones, ha construido lo único que la viralidad no da: una razón para volver.
Es un libro académico y español, cosa poco habitual en un sector que lee casi todo en inglés y de fuente anglosajona. Lo cual es, en sí mismo, un motivo para leerlo: pensar el medio desde aquí y con nuestro propio vocabulario es un ejercicio que el sector local hace demasiado poco. Publicado por Anagrama, disponible en físico y digital.
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