Nomada Studio nació en Barcelona en 2016, fundado por dos amigos con experiencia en la industria grande, Adrián Cuevas y Roger Mendoza, que se juntaron con el ilustrador Conrad Roset. La idea era casi una provocación: hacer un juego que fuera, ante todo, una obra visual, sin combate, sin muerte y sin la fricción habitual.
En 2018 lanzaron GRIS, con Devolver Digital como editor. El resultado no fue solo un aplauso de la crítica por su estética: fueron más de tres millones de copias vendidas. Casi seis años después, repitieron con Neva, de nuevo con Devolver.
Nomada es la prueba viviente de que el talento y el negocio no están reñidos: hicieron la obra más artística posible y además supieron convertirla en un estudio sostenible.
Conecta con el segundo artículo porque supieron elegir bien a su editor, su posicionamiento y su mercado. El arte no les impidió vender; les dio algo que valía la pena vender. Y conecta con el primero porque son la lección de Nintendo a escala indie: no compitieron por tamaño ni por potencia técnica, compitieron por identidad y por foco.
Un equipo pequeño, una visión clarísima y cero grasa. Ganaron por margen y por alma, no por músculo. La moraleja no es "haz un juego bonito y véndelo". Es que la falsa elección entre hacer algo con alma y hacer algo que se sostenga es, casi siempre, una excusa. Nomada eligió las dos, y por eso siguen aquí para hacer la tercera.
El estudio detrás de GRIS y Neva
Volver al inicio
Si quieres seguir cruzando autoría, estructura y publishing, el archivo editorial completo de DOJO Insights ya está preparado.