Deconstructeam nació en Valencia en 2012, de la mano de Jordi de Paco y un grupo con más ideas que presupuesto. Su primer golpe salió de una Ludum Dare y se convirtió en Gods Will Be Watching en 2014. Después llegó The Red Strings Club en 2018 y una trayectoria de juegos narrativos, íntimos y valientes, todos con el sello del estudio y Devolver Digital como editor.
Nunca ha sido un fenómeno viral ni ha vivido del empujón de una sola cara famosa. Año tras año, ha sido reconociblemente Deconstructeam.
Compra porque confía en la voz del estudio y permanece de un juego al siguiente.
Esa audiencia vale en dinero mucho más que una multitud de mirones. Es calidad por encima de cantidad y, además, una relación directa: la comunidad sigue al estudio, no a un intermediario que le presta alcance. Si mañana desapareciera cualquier streamer, su público seguiría en el mismo sitio.
La moraleja no es hacer juegos raros. Es entender que un público pequeño y propio, construido con tu trabajo y fiel a tu voz, es un cimiento. Una audiencia enorme, prestada o que no paga, puede ser un espejismo.
Conoce el trabajo de Deconstructeam
Una década larga demostrando que una voz reconocible también es estrategia.

